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La ruta para encontrar tu embarcación · México · 2005
Navegante
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Cultura Náutica
P
ocos elementos han contribuido de una forma tan decisiva a la
divulgación de la náutica como el motor fuera de borda. No hay
que olvidar que el presupuesto para adquirir un motor de este tipo,
con igual potencia, siempre es menor. Además, su reducido peso,
sus notables beneficios y la simplicidad de su manejo lo hacen ac-
cesible y atractivo para un gran número de usuarios, no sólo como
motor principal en la mayoría de botes auxiliares (dinghy) o lanchas,
sino también como auxiliar en algunos veleros o en embarcaciones
a motor que lo utilizan uno de mayor potencia como principal. Todas
estas ventajas hacen que el sufrido motor fuera de borda no reciba,
en muchos casos, las atenciones mínimas necesarias que le aseguran
un buen funcionamiento y una larga vida, a pesar de que soportan
lo indecible hasta que un día simplemente deja de funcionar. Tal vez
éste sea un buen momento para hacer un examen de conciencia y
repasar las agresiones y negligencias con las que a menudo lo tra-
tamos.
Mezcla de aceite y gasolina
La gasolina es la "comida" del motor, y lo cierto es que no siem-
pre se le da de comer de forma adecuada. Algunos usuarios optan
por la comodidad de adquirir la gasolina con la mezcla de aceite
ya hecha. Esto significa que perdemos el control del porcentaje
exacto de mezcla utilizada, y además el aceite empleado no siem-
pre es de la calidad que sugiere el fabricante del motor. En el otro
lado de la balanza existen los usuarios meticulosos que, no so-
lamente efectúan personalmente la mezcla con el aceite correcto,
sino que además filtran el combustible trasvasándolo previamen-
te desde un bidón al depósito de gasolina.
Otro aspecto que puede incidir en el mal suministro del mo-
tor, viene determinado por el uso de tanques o depósitos fabrica-
dos con plásticos no homologados para contener combustibles.
Es posible que nos hayamos quedado sin depósito original por
cualquier motivo, y en lugar de reponer con un tanque original
Todo lo que necesita saber para...
El Cuidado
de un motor fuera de borda
o al menos homologado, adquirimos el más barato que normal-
mente está fabricado en plástico de baja calidad, que no soporta
la acción de los hidrocarburos. El combustible contenido poco a
poco va disolviendo las paredes interiores del tanque, y la mezcla
resultante es la que al final alimenta el motor hasta producirle
un deterioro ostensible en los cilindros y bujías.
No ignorar la corrosión por electrólisis
Todos los motores fuera de borda están fabricados para ser uti-
lizados inicialmente en el medio marino, a pesar de que muchos
lo hagan en aguas dulces. Por este motivo están provistos de
unos ánodos de zinc cuyo tamaño y forma van en relación con
la potencia del motor. Con el uso, estos ánodos se desgastan y
se sacrifican para asegurar la integridad del motor, que de otro
modo se vería rápidamente atacado por la corrosión. El problema
aparece cuando ya es demasiado tarde, es decir, si los ánodos es-
tán prácticamente pulverizados es señal inequívoca de que el mo-
tor ya está "tocado". Olvidarse de revisar y cambiar los ánodos
periódicamente es en definitiva, una de las mejores formas que
existen para fulminar un motor fuera de borda.
Utilizar repuestos originales
Estando de vacaciones en algún lugar de la costa, siempre hay algún
usuario que queda forzosamente varado ante una avería imprevista
de su motor fueraborda. Ante tales circunstancias nuestro amigo
acude desesperado al único mecánico del lugar que probablemente,
además de estar colmado de trabajo, no es ni concesionario de la
marca, ni mecánico autorizado, y seguramente ni especialista en
motores marinos, sino que se trata del mecánico local que por ganar
dinero extra hace lo que puede con estos motores.
Quizá inicialmente la avería no sea grave, pero si en lugar
de utilizar un repuesto original, se deja llevar por las prisas y no
quiere ni pensar en sacrificar un día de sus vacaciones en loca-
Texto: José Luis Acosta